"El Gusano"

Dennis Rodman, uno de los personajes que más admiración y curiosidad han 
despertado de la historia del deporte de la canasta. Un jugador que con apenas 2m de altura, dominó los aros  de la NBA y se convirtió en uno de los mejores reboteadores que jamás hayan pisado una cancha. Sus hazañas bajo los aros eran admirables y muchos eran los que le colocaban a la altura de Chamberlain o Bill Russell, a pesar de ser mucho más bajito. Pero como dijeron una vez en la prestigiosa revista “Sports Illustrated”, “The Worm” era una especie de “genio” del baloncesto. Gracias a su descaro e inteligencia en la zona, lideró la NBA durante 7 temporadas en rebotes por partido y por si fuera poco, fue premiado 2 veces como “Mejor Defensor del Año”.


Tras una dura infancia y un más que curioso comienzo en el mundo del baloncesto (él mismo afirmó que era muy patoso y que en sus comienzos no era capaz ni de meter una bandeja) acudió a la Southeastern Oklahoma State University. Gracias a un estirón que experimentó de 28cm en su último año en “high school”, Dennis empezó a brillar. Independientemente de no jugar en la NCAA, Rodman promedió unos sobresalientes 25pts y 17 rebotes que le convirtieron en un jugador muy a tener en cuenta. Pero fue en el Torneo de Portsmouth, donde se dio a conocer tras alzarse con el premio a jugador más valioso. Su gran actuación despertó el interés de los Detroit Pistons.

Finalmente, los Pistons se mostraron muy interesados en Rodman, por lo que le eligieron en el puesto nº27 en la segunda ronda del Draft de 1986. Los Pistons ya tenían configurada una gran plantilla en la que contaban con jugadores de la talla de Joe Dumars, Isiah Thomas o Bill Laimbeer entre otros (Adrian Dantley, Rick Mahorn, John Salley…) por lo que Rodman tuvo que sacar lo mejor de sí para demostrar que se merecía un hueco en uno de los mejores equipos de la NBA por aquel entonces. La intensidad y energía en ambos lados de la cancha de Rodman encajó a la perfección con el estilo de juego de la franquicia. A las órdenes del gran Chuck Daly, los Pistons adoptaron un estilo muy intenso y físico. Fue su a veces excesiva agresividad y su dureza en defensa por lo que en poco tiempo se ganaron el apodo de “Bad Boys”. Los Pistons se convirtieron en “contenders” de manera casi inmediata. De hecho, en esa misma temporada, los Pistons llegaron a la final de la conferencia este, aunque serían eliminados por los Celtics tras una ajustada serie que acabaría en una victoria de los “verdes” en el séptimo partido. 

Por si fuera poco, motivados por la dura eliminación, los “Bad Boys” optaron por endurecer aún más su juego en busca de venganza. En la temporada siguiente, Rodman mejoró significativamente su juego y con ello sus minutos en la rotación. Los “Bad Boys” consiguieron su mejor registro en temporada regular con 54 victorias y se volvieron a plantar en la final de conferencia frente a los Celtics. Tras una exigente serie, los Pistons consiguieron su particular “vendetta” frente a Larry Bird & cía por lo que se enfrentarían a los Lakers del “showtime” en las Finales. A pesar de la intensidad y la mejora que habían experimentado los Pistons, no fue suficiente para tumbar a los Lakers de Magic, Worthy y Abdul-Jabbar tras caer derrotados en el séptimo partido.

Los Pistons volvieron más fuertes que nunca la temporada siguiente, convirtieron en el nuevo Palace of Auburn Hills su particular fortaleza y con ello, mejoraron su balance en temporada regular al conseguir 64 victorias. “The Worm” (como empezaba a ser conocido en la liga) se había erigido como el líder defensivo de aquellos “Bad Boys”, un jugador que a pesar de su escasa aportación en ataque, conseguía ser determinante en cada partido.

Tras dos temporadas en blanco, los Pistons consiguieron por fin alzarse con el título de la NBA tras barrer a los Lakers. Pero los “Bad Boys” no parecían conformarse y tras una brillante temporada volverían  a hacerse con el título de liga.
Fue en aquella temporada, cuando Dennis Rodman se consagró en la élite de la liga tras ser elegido para disputar el Partido de las Estrellas del “All-Star” y ser incluido en el mejor quinteto de la NBA. Independientemente de su buen rendimiento (llegó a promediar 18,7 rebotes por encuentro)  en la “Ciudad del Motor”, parecía que sus años allí se daban a su fin tras caer eliminados por un contundente 4-0 frente a los Bulls y verse sumidos en una transición producida por la retirada de jugadores como Thomas o Laimbeer y el traspaso de jugadores como John Salley o Adrian Dantley.



Finalmente, “el Gusano” fue traspasado a San Antonio. Ya por aquel entonces Dennis Rodman era uno de los personajes más conocidos en el panorama baloncestístico mundial, su excentricidad y su actitud controvertida tanto dentro como fuera de las canchas había traspasado fronteras. Gracias al trabajo sucio de Dennis, liberó de presión a la estrella del equipo, David Robinson. Pero sus continuos problemas fuera de la cancha y su llamativa imagen (se empezó a teñir el pelo de colores) no gustaban en San Antonio y fue traspasado a los Chicago Bulls. 

Con la sonada vuelta de Michael Jordan, los Bulls juntaban así uno de los “Big Three” más famosos de la historia NBA. A pesar de sus continuos problemas extradeportivos, Rodman  se convirtió en una de las piezas clave en la consecución del célebre “Three-peat”. Estos Bulls tenían más calidad que los anteriores y en la campaña 95/96 lograron el espectacular récord de 72-10 en temporada regular, marca que perdura como la mejor de la historia. Toni Kukoc, Steve Kerr o Ron Harper fueron algunos de los jugadores clave en la conquista del anillo durante 3 años consecutivos.
Con la segunda retirada (y no última) de Jordan, la más que probable baja de Pippen y la marcha de Phil Jackson los Bulls comenzaron a una reconstrucción masiva de la plantilla por lo que Rodman se marchó a los Lakers.

A pesar de que el físico de Rodman empezaba a flaquear, siguió rindiendo a un gran nivel en la franquicia californiana. Independientemente de su buen rendimiento en los Ángeles, la andadura de Rodman no duró mucho ya que a tras disputar 23 partidos, los Lakers, cansados de sus problemas disciplinarios decidieron deshacerse del ala-pívot de Trenton.

“El Gusano” fichó por los Mavs.  Los problemas extradeportivos de Rodman no menguaban y unido a su actitud errática produjeron su prematura salida de la franquicia. Él mismo confesó que nunca estuvo interesado en jugar en la ciudad donde se crió, afirmó que había demasiadas distracciones y que no llegaría a rendir al máximo nivel si se quedaba en Dallas. Aquella sería la última vez que pisara una cancha de la NBA.
Tras su exitosa carrera en la mejor liga del mundo, deambuló por algunos equipos en los que su contribución fue más mediática que otra cosa. Primero se fue a México, donde jugó con los  Fuerza Regia de Monterrey. Tras un breve retiro, volvió a México para jugar con los Dragones de Tijuana, pero donde finalmente puso punto y final a su carrera en Inglaterra, tras disputar dos partidos con los Brighton Bears.


Se terminaba así la carrera de uno de los jugadores que mayor impacto han causado en la mejor liga del mundo, uno de los jugadores más díscolos y más polémicos que jamás hayan pisado una cancha de baloncesto. Un auténtico “showman”, al cual su excentricidad y actitud controvertida le abrieron las puertas hacia la fama. Pero ante todo, un genio del baloncesto, un jugador determinante a su manera, Dennis Rodman, “El Gusano”.

Este artículo está escrito por Nacho Juan Gracia (podéis seguirme en Twitter, @NachoJuanRules) Gracias por vuestra lectura.

Share this:

,

CONVERSATION

0 comentarios:

Publicar un comentario