Kemba who?



El 8 de mayo de 1990 en el Bronx, Nueva York, nació uno de los bases más prometedores del baloncesto actual. Un jugador que a pesar de su escasa estatura (1,84m) es capaz de cambiar el rumbo de un partido gracias a su explosividad y descaro hacia la canasta. Su gran repertorio ofensivo le convierte en una amenaza para cualquier equipo que se enfrente al “point-guard” neoyorquino. La combinación de velocidad y manejo de balón le permiten crearse sus propios tiros con una facilidad pasmosa. Estoy hablando de Kemba Walker, presente y futuro de los jóvenes Charlotte Bobcats. 


El base del Bronx y producto del Rice High School se formó en “college” en los célebres "UConn Huskies” a las órdenes del mítico Jim Calhoun. Durante su año “freshman”, Kemba se erigió como uno de los jugadores más importantes en la rotación de los Huskies y fue una de las piezas clave en la clasificación de su equipo para la “Final Four” de la NCAA. A pesar de su buen rendimiento en sus dos primeros años (9ppp, 3,5rebotes y 3 asistenicias en su año “freshman” y 15ppp, 5rebotes y 4 asistencias como sophomore ) fue en su año “junior” cuando dio un importante paso adelante en su juego. Se consagró como el referente ofensivo del equipo y lideró al equipo hacia el título de la NCAA tras derrotar a los “Butler Bulldogs” en la final (fue elegido mejor jugador del torneo final). Independientemente de que estaba considerado por muchos, mejor jugador de la nación (se llevó el premio Bob Cousy al mejor base del país) , fue Jimmer Freddete quien finalmente se alzó con el premio a mejor jugador universitario del año. 

 Kemba Walker terminaba su periplo universitario con unos sobresalientes 23,5 puntos y 4,5 asistencias por encuentro en su último año a las órdenes de Calhoun. Como broche por su brillante paso por UConn, fue nombrado “Huskie de Honor”. 
Eran muchas las expectativas puestas en él de cara al Draft. Su brillante temporada no había pasado ni mucho menos desapercibida y eran muchos los que le colocaban en el Top 10. Finalmente, Kemba Walker fue elegido en el puesto nº9 por los Charlotte Bobcats. No sería el único jugador del top 10 que recalaría en la franquicia de Carolina del Norte ya que tras ser elegido en el séptimo puesto por los Sacramento Kings, Bismack Byombo sería traspasado inmediatamente a los Bobcats.
Kemba Walker daba así el gran salto a la mejor liga del mundo de la mano de la franquicia de Michael Jordan. Pero el debut en la liga del joven base de 22 años se retrasó considerablemente por culpa del polémico “lockout” que hizo que la temporada regular empezara el día de Navidad.

A pesar del lavado de cara que había sufrido el equipo de la mano del nuevo “GM” de los Bobcats, Rich Cho, el equipo empezó a mostrar muchas carencias desde los primeros compases de la temporada. Era un equipo muy joven e inexperto en plena reconstrucción, pero nadie podía llegar a pensar que los Bobcats estaban a punto de realizar una de las peores temporadas de la historia de la NBA.

Había mucha expectación por ver a Kemba Walker liderar a los Bobcats como lo había hecho anteriormente (con mucho éxito) a los Huskies de UConn, pero lo cierto, es que nada funcionó como lo esperado. A pesar del ímpetu de Kemba por convertirse en el referente de los jóvenes Bobcats,  la temporada del talentoso base del Bronx no fue tan brillante como se auguraba. Se le asignó el papel de sexto hombre, rol que a priori parecía venirle como anillo al dedo a un jugador de sus características, capaz de revolucionar el partido con su explosividad y descaro hacia canasta. Pero lo cierto es que los Bobcats se vieron sumidos en el pozo de la clasificación durante la mayor parte de la temporada. La anarquía y descontrol reinaban en un equipo que parecía ir de mal en peor y Paul Silas no daba muestras de poder parar la hecatombe que estaba sufriendo su equipo.

Poco positivo se podía sacar de una temporada en la que registraron el peor porcentaje de victorias de la historia de la NBA (.106) y un paupérrimo balance de (7-59).
Definitivamente, Kemba Walker no había entrado con buen pie en la mejor liga del mundo, sus números en temporada regular (12,4 puntos, 3,5 rebotes, 4,4 asistencias, 37% en TC en 27min de juego) estaban por debajo de lo esperado y muchos habían puesto en duda su capacidad de liderazgo.

Pero no hay que olvidar que hay pocos jugadores con el talento y repertorio ofensivo que atesora Kemba Walker, la primera temporada en la mejor liga del mundo nunca es fácil y menos si estas en peor equipo de la NBA hoy por hoy.

De cara a la siguiente campaña, los Bobcats han adquirido los servicios de jugadores como Michael-Kidd Gilchrist, uno de los jugadores más prometedores del Draft, que asegura intensidad y energía al equipo dirigido por Mike Dunlap, que tras su andadura como asistente en St.Johns, ha sido el elegido para ser el nuevo “head coach” en Charlotte.

Independientemente de no haber realizado una gran temporada, sigue habiendo muchas expectativas puestas en Walker, puede que aún no haya deslumbrado como debiera, pero talento y determinación no le falta así que esperemos que sea junto a MKG cuando Kemba Walker demuestre que está capacitado para asumir el reto y llevar la manija de los jóvenes y alocados Bobcats.

Este artículo está escrito por Nacho Juan Gracia, (podéis seguirme en twitter, @NachoJuanRules) Muchas gracias por vuestra lectura.

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2 comentarios:

  1. Es cierto lo que dices que no ha dado todo lo que se esperaba de el pero claro, con el lockout, con la banda de equipo y a veces la poca regularidad y confianza que le mostraba el entrenador (solamente 25 partidos de titular) no le han ayudado. Disfrute con el en la NCAA y seguro que esta temporada veremos una version muy mejorada de Walker. Al final los cracks y jugones siempre lo demuestran. Que haya suerte

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  2. Estoy totalmente de acuerdo, no es fácil despuntar en un equipo que ha resultado ser uno de los peores de la historia de la liga, yo sigo teniendo muchas expectativas puestas en él, como ya digo, talento y determinación no le faltan :)

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