"The Redd Hot"


Michael Redd, uno de los mejores tiradores de la última década en la NBA. Un jugador con un estilo exquisito e impecable que ha promediado en su carrera nada más ni nada menos que 20ppp. Un campeón olímpico que formó parte del célebre equipo de Estados Unidos que consiguiera el oro olímpico en Pekín 2008. Un “robo del draft” que consiguió algo a la altura de pocos, ser “All-Star”, (en 2004 en Los Ángeles concretamente). Uno de esos jugadores que si no fuera por las lesiones, seguiría siendo la estrella que fue, un excelso tirador capaz de ganar partidos él solito, un auténtico “clutch player”. 

Formado en Ohio State, donde lideró a su equipo a la Final Four de la NCAA en 1999, entró en la NBA sin meter ruido. Fue elegido en la segunda ronda del draft, en el puesto 43. Pocos pensaban que podía ser el jugador que sería años después. Fue en su primera temporada en la mejor liga del mundo, cuando su rodilla empezó a darle serios problemas. Fueron los problemas físicos y la falta de minutos las razones por las que sólo pudo disputar 6 partidos, en los que promedió 2,2pts.

Redd parecía estar condenado a ser uno de esos jugadores primerizos que pasaban desapercibidos en la liga, su futuro era incierto, pero gracias al sacrificio y a su ética de trabajo consiguió convencer a George Karl y se hizo un hueco en el roster de los Bucks como suplente del escolta estrella de la franquicia, Ray Allen. Fue así como en la temporada 2000/01 donde sus minutos ascendieron a 21 y se convirtió en el “sexto hombre” natural de los de Milwaukee, un rol que le venía como anillo al dedo en aquel momento. El joven rendimiento aprovechó al máximo sus minutos en la rotación ya que promedió unos más que aceptables 11pts y 3,3 reb por encuentro.

Durante la temporada siguiente, el nº de minutos creció y con ello la responsabilidad del escolta de Ohio en el equipo. Redd seguía creciendo como jugador y su rendimiento seguía siendo excelente. Se consagró como uno de los mejores “sextos hombres” de la liga, tanto fue así que quedó segundo en la votación por el premio. Con el traspaso de Ray Allen a los Sonics y la llegada de Desmond Mason, el “francotirador de Ohio” se iba haciendo un hueco en el quinteto titular. Finalizó la temporada con unos notables 15pts y 5 rebotes por partido.

Con la baja de “Sugar Ray”, Michael Redd se convertía en el nuevo escolta titular de los Bucks. Redd se erigió como la referencia ofensiva de la franquicia de Wisconsin. “Silky” (como le llaman sus amigos) era ya uno de los mejores tiradores de la liga, uno de esos jugadores capaces de cambiar el rumbo del partido a base de triples, poco a poco se estaba forjando una estrella.

Fue durante las 5 temporadas siguientes (2003-2008) donde se convirtió en una de las estrellas de la liga. En las siguientes 5 temporadas promediaría más de 20 puntos por encuentro y se convertiría en la referencia e imagen de los Milwaukee Bucks. Llegarían así los mejores momentos de la carrera de Michael Redd. Llegó a jugar el “Partido de las Estrellas” con el equipo de la Conferencia Este en el “All-Star Weekend” de 2004 en Los Angeles. Fue en esa misma temporada donde fue elegido en el 3º mejor quinteto de la temporada. Redd estaba demostrando que podía rendir al máximo nivel si las lesiones le respetaban. A pesar del excelente rendimiento de Michael Redd, el escolta de Ohio seguía sin tener a su alrededor un equipo con el que aspirar a Playoffs todos los años, por lo que su mayor éxito colectivo con los Bucks fueron los Playoffs que consiguieron disputar en la temporada 2005/06. Fue precisamente en la siguiente campaña donde alcanzó sus mejores registros en su carrera, al promediar unos espectaculares . El climax de su carrera llegó en el verano de 2008, cuando fue elegido para ser integrante del equipo de baloncesto de Estados Unidos que alcanzaría la gloría olímpica al conseguir el oro en una histórica final frente a una peleona España.

Michael Redd se había asentado como una de las estrellas de la liga, todo parecía ir sobre ruedas en la carrera de “The Redd Hot”, pero fue en la temporada siguiente donde los fantasmas del pasado volvieron a aparecer. En un partido de la liga regular frente a los Kings, Redd se rompía el ligamento de la rodilla izquierda por lo que se perdería toda la temporada. A pesar de su trabajada vuelta, las secuelas de la severa lesión parecían seguir presentes. Tras 18 partidos, volvió a recaer de su terrible lesión. Esta vez, se mantuvo apartado de las canchas más de un año.

 La carrera del escolta de Ohio volvía a estar seriamente amenazada. Su carrera había dado un vuelco inesperado en tan sólo 2 años. De estrella asentada en la liga, se había convertido en un convaleciente veterano empeñado en alargar su carrera. A pesar de ello, Redd nunca tiró la toalla. Su sacrificio, la admirable ética de trabajo y afán de superación, se vieron recompensadas al firmar por el mínimo de veterano con los Phoenix Suns el 29 de diciembre de 2011.

Sabíamos que Redd no era el de siempre, sus secuelas seguían siendo evidentes, ya no era aquel jugador capaz de anotar 57 puntos en un partido (el récord de la franquicia), pero seguía teniendo esa mano prodigiosa con la que nos ha deleitado tantos años. 

El futuro de Redd vuelve a ser incierto, no sabemos con certeza lo que podrá aguantar el físico del escolta de 32 años. Esperemos que sean muchos más los años que podamos disfrutar de uno de los jugadores con más clase y determinantes de la última década. Un tirador excelso, infalible, un “clutch player”, inigualable, Michael Redd, “The Redd Hot”.

Este artículo está escrito por Nacho Juan Gracia (podéis seguirme en Twitter, @NachoJuanRules) Gracias por vuestra lectura :) 

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