"White Chocolate"

“Jugón”, esa es la palabra que mejor definiría a uno de los bases más espectaculares que jamás hayan pisado una cancha de baloncesto. Jason Williams, un base de otra época, comparado en muchas ocasiones con “Pistol” Pete Maravich, uno de los mayores genios de la historia del deporte de la canasta. Un “playmaker” eléctrico, capaz de revolucionar los partidos con sus inverosímiles jugadas al alcance de muy pocos jugadores en la liga. Un jugador que es sinónimo de espectáculo que consiguió ganarse a aficionados de todo el mundo con sus pases imposibles y su descaro en la pista.


Criado en West Virginia, asistió al Instituto Dupont, donde empezó a destacar en diversos deportes, ya que además de poseer una habilidad innata para jugar al baloncesto, destacó como quaterback al lado del mítico “wide receiver” Randy Moss. Finalmente, tras liderar al equipo de fútbol americano hasta la final estatal, J-Will se decantó por el baloncesto y dejó el equipo de fútbol.

Fue en el baloncesto donde se sacó a relucir todo el talento que atesoraba el bueno de Jason Williams. Durante su etapa en “high school”, se empezó a ganar la fama de jugón, ya que su estilo de juego era más propio de un playground que el de una cancha. Como broche a sus dos últimas temporadas en Dupont, el USA Today le nombró “Jugador del año” de West Virginia.

Su gran rendimiento en “HS” no  pasó desapercibido y fueron varias las universidades interesadas en incorporar en sus filas a “Chocolate Blanco”. J-Will parecía tener un acuerdo para jugar en Providence, pero la marcha de su entrenador (Rick Barnes, con quien Williams congenió muy bien) le hizo cambiar de opinión y tras un breve paso por la academia militar de Fork Union (estuvo alrededor de tres días allí) se fue a la Universidad de Marshall. Tras una notable temporada “freshman” con los “Thundering Herd”  (en la que promedió 13pts y 6 asistencias) decidió seguir el camino de su entrenador, Billy Donovan que se marchaba a la universidad de Florida, por lo que J-Will recalaría en los Gators.

Fue con los Gators cuando J-Will se consagró como uno de los mejores bases de la nación, dando muestras de su espectacular manejo de balón y  su brillante visión de juego que le convertían en un “playmaker” singular. Tras dos temporadas jugando a las órdenes de Billy Donovan (en las que promedió 17 puntos y 7 asistencias por encuentro) Williams dio el salto a la NBA al ser elegido en el séptimo puesto del Draft de 1998 por los Sacramento Kings.

La franquicia de la capital de California había sufrido un lavado de cara contundente, fichando a jugadores de la talla de Chris Webber, Peja Stojackovic y Vlade Divac. De la mano del genial base de Charleston, se convirtieron en uno de los equipos más espectaculares de la mejor liga del mundo. Desde el primer momento, se asentaron como sólidos “contenders” a las órdenes del célebre Rick Adelman. Fue el propio Adelman quien animó a sus jugadores a realizar un baloncesto alegre y desenfrenado que primara el espéctaculo. Adelman había encontrado en J-Will a su base perfecto.

A pesar de haberse convertido en poco tiempo en uno de los jugadores más populares de la liga (su camiseta estaba entre las más vendidas) se gano un gran número de detractores y críticos por su actitud pasota e irreverente con la prensa y los propios aficionados.

Independientemente de sus problemas fuera de las canchas, “White Chocolate” seguía rindiendo a un gran nivel en Sacramento. Sus asistencias de ensueño le hacían ser un habitual en los “highlights” diarios y su imagen se agrandaba conforme los Kings seguían ganando. A pesar de los buenos resultados en temporada regular, Sacramento no terminaba de ser lo suficientemente competitivo en postemporada.

Tras las continuas decepciones en Playoffs, muchas de las críticas fueron a parar a Jason Williams, al que se le achacaba ser demasiado arriesgado en su juego y ser incapaz de llevar la manija de un equipo campeón. Los números de J-Will eran buenos (siempre rondando los 12 puntos y 7 asistencias por encuentro) pero cuando llegaba la hora de la verdad, el rendimiento del joven base no era el esperado.

Tras tres temporadas en Sacramento, los Kings decidieron traspasarlo a cambio de Mike Bibby, con la intención de ser un equipo más solido y sobrio. Así pues, los talentos de J-Will terminarían recalando en Memphis.

Jason Williams aterrizaba así en un equipo por aquel entonces falto de talento, independientemente de realizar su mejor temporada estadísticamente hablando (15,4pts y 8,4 asistencias por encuentro) los Grizzlies eran un equipo joven y en plena reconstrucción por lo que no se podía esperar mucho de ellos.


Pero todo cambió con la llegada del prestigioso entrenador Hubie Brown, quien Jerry West (GM del equipo por quel entonces) le había convencido para dirigir a los jóvenes Grizzlies. Fue en la temporada 2003/04 cuando los Grizzlies dieron un golpe sobre la mesa y se consagraron como el equipo revelación de la temporada de la mano de Jason Williams y Pau Gasol tras conseguir por primera vez en su historia 50 victorias en temporada regular y clasificarse así para los Playoffs. A pesar de ser eliminados de manera contundente ante los Spurs (4-0), Memphis había sorprendido a todos al conseguir lo que nadie se podía esperar.

Independientemente de no ser el alocado base que nos hacía levantar de nuestros asientos continuamente durante su etapa en Sacramento, J-Will seguía haciéndonos disfrutar con sus inverosímiles pases y su descaro hacia canasta. Durante la temporada siguiente, los Grizzlies volvieron a repetir la gesta, pero volvieron a ser eliminados a las primeras de cambio.

Fue entonces cuando el genial “playmaker” de Charleston se vio involucrado en el que sería el mayor traspaso (en cuanto a cantidad de jugadores involucrados) de la historia de la liga que le haría hacer las maletas a Miami.

Tras superar unos problemas en el codo que le hicieron perderse varios partidos en su primera temporada en Miami, J-Will se erigió como el base titular de los Heat. A sabiendas de que el mayor parte del juego ofensivo de los Heat pasaba por las manos de un joven Dwyane Wade y de Shaquille O’Neal, Williams se convirtió junto a jugadores como Udonis Haslem o Antonie Walker en los complementos perfectos para los dos referentes del equipo. Fue en la temporada siguiente, cuando J-Will alcanzó su máximo éxito deportivo al alzarse con el anillo de campeón tras una épica final frente a los Dallas Mavericks en la que Wade se erigió como el indiscutible héroe de aquella serie. No había duda de que Williams había sido una de las piezas clave en la consecución del título.


Poco a poco, Williams empezó a sufrir una lenta decadencia que le haría retirarse del baloncesto después de su tercera temporada con los Heat. Nadie llegó a saber a ciencia cierta el porqué de su retirada pero por fortuna para los aficionados al baloncesto, “Chocolate Blanco” anunció su vuelta a las pistas el 20 de febrero de 2009.

A pesar de haber firmado con Los Ángeles Clippers justo antes de anunciar su retirada y no haber disputado ningún partido con el equipo angelino, el propio jugador negoció su salida de la franquicia.

Finalmente, Jason Williams fichó por los Orlando Magic para la temporada 2009/10. A pesar de cumplir como suplente de Jameer Nelson y aportar su granito de arena en la clasificación de la franquicia para la postemporada, los Magic decidieron rescindir el contrato de Williams.

J-Will ya no era el mismo, los problemas físicos le mermaban mucho su rendimiento durante sus últimas temporadas en la liga, la retirada definitiva del jugador no estaba lejos, lo que iba a suponer la retirada de uno de los iconos de la NBA en la última década.

Los últimos chispazos del eléctrico base se produjeron en su antigua casa, Memphis, quienes adquirían sus servicios hasta final de temporada. Aunque desgraciadamente, al término de aquella temporada, asolado por sus problemas de espalda, Jason Williams anunció su retirada el 18 de abril de 2011.

La NBA decía así adiós a uno de los jugadores más influyentes de la última década, uno de los máximos representantes del “showtime”, un jugador que nos dejó jugadas e imágenes inolvidables, como aquel espectacular pase con el codo en el “Rookie Challenge” que perdurará en la memoria de todos cuantos lo hayan visto. Un base de otra época, un jugón con mayúsculas, Jason Williams, “White Chocolate”.

Este artículo está escrito por Nacho Juan Gracia (podéis seguirme en twitter, @NachoJuanRules) Gracias por vuestra lectura J

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2 comentarios:

  1. SUBLIME. Ojalá hubiera bases más parecidos a el en la NBA. Ahora los bases parecen escoltas, Rose o Westbrook, sin embargo en Nash, Rondo o incluso Rubio aun se ve algo de este base PURO. Único!

    @Cuevas21

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  2. Muchas gracias por dar tu opinión :) La verdad es que J-Will fue sin duda, uno de los mayores jugones que jamás hayan pisado una cancha de baloncesto, puede que no estuviera en la élite y fuera criticado por sus atrevidas jugadas, pero no podemos negar lo mucho que le debe la NBA a este tipo. JUGÓN

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