¿Es la hora del cambio en Philadelphia?


Durante los pasados Playoffs, los Sixers se erigieron de manera indiscutible como la revelación de la postemporada. Un equipo, que aun habiéndose clasificado prácticamente in extremis para los Playoffs, dio mucha guerra, tanto fue así, que estuvieron a un solo un partido de poder disputar frente a los Heat la final de conferencia. Pero lo cierto, es que desde aquel día hasta hoy, las cosas han cambiado mucho. 


Nada más terminar la pasada campaña, hubo mucho movimiento en los despachos. El movimiento más sonado fue sin duda la incorporación de Andrew Bynum a cambio de Andre Iguodala, pero tampoco podíamos pasar por alto las adquisiciones de jugadores del nivel de Nick Young, Dorrell Wright y J-Rich. Independientemente de la salida de Iggy, los aficionados de los Sixers rebosaban esperanza de cara a la siguiente campaña. 

Pero como he dicho anteriormente, las cosas han cambiado mucho, a día de hoy, tras cumplirse el ecuador de la temporada, los Philadelphia 76ers se encuentran novenos en la Conferencia Este, con un mediocre récord de 17-25. A priori, decir que los Sixers están cerca de ese octavo puesto no son malas noticias, pero lo cierto es que las sensaciones dejadas por los hombres de Doug Collins hasta el momento han dejado mucho que desear.

El primer problema de la franquicia no tardó mucho en dejarse ver, ya que Andrew Bynum se lesionaba de gravedad de nuevo de sus rodillas y desde el primer instante se estimó que se perdería gran parte de la temporada. Pero lo peor estaba por venir, ya que su lesión se agravó sensiblemente después de jugar a los bolos, una nueva muestra de la falta de compromiso e irresponsabilidad del center.

Aun sin Bynum, los Sixers dieron buenas muestras de su talento en los primeros compases de temporada regular. Las grandes actuaciones de Jrue Holiday y Evan Turner daban razones por las que seguir confiando en el equipo. Pero desgraciadamente, no tardaron en desinflarse.

Conforme pasaban los partidos, los 76ers dejaban peores sensaciones. Un equipo joven y dinámico, se mostraban erráticos en ataque e inconsistentes en defensa. Un equipo capaz de correr la pista y aprovechar los enormes talentos se estaba convirtiendo en un conjunto al que incluso costaba ver un partido completo, lo que no tardó de verse materializado en el Wells Fargo Center. Nadie podía dudar de la experiencia y de la buena mano de Doug Collins para manejar a un equipo, pero cada vez eran más las dudas que surgían sobre si el propio Doug era el entrenador que necesitaban en Philadelphia. 


Los Sixers dejaban claro partido tras partido sus carencias bajo los aros. Tras la baja prolongada de Bynum, el equipo volvía a contar con un juego interior muy discutible, lo que no tardaban en aprovechar los rivales. Lo poco destacable se encontraba en el “backcourt”, en especial con Jrue Holiday, que rozando el 20-10 todas las noches, era de lo poco positivo que se podía sacar. En cuanto a los demás, la irregularidad parecía reinar en el roster  de “Philly”. Nick Young aparecía una noche sí, una noche no; J-Rich, acusaba su falta de ritmo a su renqueante estado de forma y Evan Turner, quienes muchos aficionados “sixers” tenían en él al sustituto perfecto de Iguadola, seguía sin convencer demasiado.

Por mucho que la baja de Bynum pesara de manera considerable, pocos se podían explicar como un equipo que había dejado tan buenas sensaciones al término de la campaña pasada, se podía haber atascado de la manera que lo ha hecho.

Muchos lo achacan a lo errático que es el juego del equipo, lo que a mi juicio no va desencaminado. Un grupo de “jóvenes pistolas” como son los Sixers, parecen añorar un juego más alegre, un juego que pueda verse beneficiado por la potencia física de unos y el talento anotador de otro. Como he querido dejar claro unas líneas atrás, creo que a estas alturas no es apropiado decir que Doug Collins es mal entrenador, pero a día de hoy, tras lo visto en la primera mitad de temporada regular, les va a costar mucho poder clasificarse para la postemporada. Como también quiero dejar claro, que esta plantilla rebosa talento por todos los lados y sería una pena que se llegara a desaprovechar. 

Lo que planteo, en otras palabras, es que cabe la posibilidad de que el estilo de juego y el camino que están tomando en Philadelphia, puede que no sea el idóneo dada la plantilla que poseen. ¿Es hora del cambio en Philadelphia?

Escrito por Nacho Juan Gracia (@NachoJuanRules). Gracias por la lectura un saludo.

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