Año para soñar, futuro para ganar

Trece largos años. Desde el año 2000, desde que Patrick Ewing dejó la franquicia Knickerbocker los Knicks no conseguían ganar una ronda de Playoffs. Algo difícil de creer y que da que pensar. Desde que el center jamaicano que lucía el 33 y llenó de esperanza e ilusión el MSG la franquicia neoyorquina se había visto huérfana y los años pasaban. Los Knicks se quedaban fuera de Playoffs o llegaban para morir en la orilla cayendo en primera ronda. Pero este año todo cambió. Mike Woodson tenía todo una temporada e incluso el verano (no como la pasada temporada, en la que llegó al final de la regular season) para construir un equipo a su medida.


Como ya todos sabemos, Mike Woodson cambió totalmente la franquicia de Nueva York. Los Knicks dejaron marchar al base que sembró la locura en el MSG Jeremy Lin y llevaron a la franquicia a nuevas viejas caras como los que ya pasaron por los Knicks Marcus Camby, Kurt Thomas, Ray Felton y también a otras nuevas piezas para el equipo como el que volvía al baloncesto tras dos años de retiro Rasheed Wallace, Pablo Prigioni, Jason Kidd, Chris Copeland, James White o el que más tarde se uniría al equipo Kenyon Martin. Mike Woodson tenía mucho trabajo por delante. La temporada anterior había acabado de una manera algo aparatosa, con un vestuario dividido por los grandes egos de sus estrellas Carmelo Anthony y Amar'e Stoudemire y cayendo en primera ronda de manera contundente a los que posteriormente se alzaran con el título de campeón; Miami Heat.



Este proyecto era algo totalmente nuevo que nos ilusionaba a todos los fans Knickerbockers pero que a la vez nos hacía dudar ya que, además de ser una plantilla totalmente nueva, contaba con jugadores muy veteranos (Pablo Prigioni con 34 años, Jason Kidd con 40 años, Kurt Thomas con 40 años, Marcus Camby con 39 años y Rasheed Wallace con 36) en los que Mike Woodson tenía total confianza. Los Knicks hacían algo pocas veces visto en la liga: una pre-pretemporada que los propios jugadores organizaron. Los Knicks entrenaron durante el mes de septiembre para prepararse para lo que vendría después; cosa que dice mucho del nivel de ilusión y ganas de ganar de los jugadores de los Knicks.



La temporada daba comienzo con una gran victoria sobre los Heat en la que los Knicks mostraron un juego precioso. La mayor parte del tiempo jugaban con dos bases en cancha; normalmente Ray Felton y Jason Kidd que hacían a los de Nueva York mover el balón de manera impecable. Otra cosa que nos ilusionó a todos los Knickerbockers en este inicio de temporada del que les hablo fue la defensa. La temporada avanzaba y seguían jugando igual. Al parecer esto iba en serio; no era un espejismo. Las declaraciones de los jugadores de los Knicks nos dejaban claro a todos que confiaban en este proyecto que Mike Woodson llevaba a la gran manzana y que se veían capaces de lograr lo que el propio Carmelo Anthony puso como objetivo: el anillo. El MSG se mostraba como un fortín y no fue hasta el undécimo partido que jugaron en Nueva York que cayeran ante los Rockets.



El 2012 acababa y los lesionados Iman Shumpert y Amar'e Stoudemire (con un rol más secundario ya que ahora entraba desde el banquillo) volvían. Con sus vueltas coincidió un mal momento de Raymond Felton que los Knicks notaron bastante en su juego ofensivo y no movían el balón como antes. No sólo jugaban mal sino que además perdían, se alejaban de Miami colocándose terceros y sembraban dudas. Se hablaba de que esos eran los verdaderos Knicks, de que se habían desinflado e incluso de que el centro de todos los problemas era STAT. Pero Stoudemire recaía y una lesión en el pie de Rasheed Wallace (que más tarde le hacían volver a dejar las canchas) hacían que los Knicks ficharan al hasta entonces agente libre Kenyon Martin. Tras la recaída de STAT, Prigioni entraba en el quinteto inicial y hacía a los Knicks volver al principio de temporada. Jugaban como en los primeros meses de competición y, además, sus dos cabezas anotadoras Carmelo Anthony y JR Smith se encontraban en un estado de forma imparable. Los Knicks acababan la temporada como campeones de la división Atlántico (cosa que no pasaba desde el año 1994) y los Playoffs empezaban. Carmelo Anthony acababa la temporada como máximo anotador de la liga y JR Smith como mejor 6º hombre del año. Estos Knicks sí eran un equipo.



En primera ronda se topaban con unos Celtics que, a pesar de que los Knicks comenzaran ganándoles 3-0 más fácil de lo que se esperaba, le dieron guerra a los Knicks que finalmente pasaban a semifinales de conferencia con un 4-2. En semifinales de conferencia se encontraban con unos Pacers que les superaron completamente en la serie. Cayeron 4-2 en unas semifinales de conferencia que marcaron la superioridad de los hombres interiores de los de Indiana, la anotación de George Hill, el mal estado de JR Smith (que estuvo horrible en sus tiros a canasta), Jason Kidd (que no anotó un solo punto en toda la serie) y Tyson Chandler (que se vio superado totalmente por el jamaicano Roy Hibbert) y por la gran defensa de los de Frank Vogel que supieron frenar el ataque de los Knicks. En estos Playoffs, los jugadores de los Knicks más destacados fueron Iman Shumpert (que demostró tener galones y estar al 100% tras su lesión), Carmelo Anthony (que tiró de los Knicks cuando se veían perdidos), Pablo Prigioni (que hizo lo que sabe hacer) y Chris Copeland (que, a pesar de no contar con muchos minutos se bautizó con agua bendita en los Playoffs y demostró ser un anotador brillante).



La temporada de los Knicks, en mi opinión, ha sido bastante positiva. Esta temporada nos invita a soñar a todos los aficionados de la franquicia neoyorquina. Los Knicks han vuelto y todo ha sido posible gracias a un hombre: Mike Woodson. Él trajo este proyecto, ha sabido controlar un vestuario duro de pelar, nos ha hecho disfrutar a todos y ha hecho que los Knicks jueguen de una manera brillante. Pero ahora llega el verano, y con él los rumores, fichajes y despidos. Mike Woodson y el general manager de los Knicks Glen Grunwald confirmaron que este proyecto continuará su camino y declaraban estar contentos con el equipo y haber demostrado que pueden ganar. Ahora, toca sentarse a negociar con JR Smith que ha declarado en varias ocasiones que quiere seguir y, en la cancha a lo largo de este año (a pesar del bajón de los Playoffs) ha dado motivos más que suficientes para que los Knicks le renueven. Yo, no haría grandes cambios en la plantilla. Jason Kidd aún no sabe si seguirá no sólo en los Knicks sino en el baloncesto, Pablo Prigioni tampoco sabe todavía si seguirá en NY o volverá a España, Kenyon Martin también quiere seguir y en el tiempo que ha jugado para los Knicks ha dejado claro que aún tiene guerra que dar y el rookie Chris Copeland ha declarado que estaría encantado de seguir en el equipo. Probablemente los Knicks harán pocos y secundarios cambios en la plantilla. James White probablemente no siga y el hermano de JR Smith, Chris Smith (que ya entrenó en la pretemporada con los Knicks) podría ser contratado.



El proyecto sigue. Los Knicks el año que viene serán mejor equipo aún, pero no hay que olvidar que otras franquicias de su misma conferencia (como los Bulls que recuperarán a Rose y los Nets que buscan entrenador) también lo harán. Por eso, este año nos ha hecho soñar en que se puede ganar. Los Knicks han vuelto y el año que viene lo harán aún más fuertes.



Por Germán Coronel (@GCoronelM). ¡Gracias por leerme!

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