'En horas bajas'

Lejos quedan ya aquellos Phoenix Suns de Steve Nash y un Amar'e Stoudemire al que le respetaban las lesiones. Unos Suns que con la llegada del base canadiense y Mike D'Antoni al banquillo en 2004, se atrevieron poco más tarde a disputarse con cualquiera que se interpusiese en su camino la hegemonía en la Conferencia Oeste y con cuyo 'run & gun' envidiable, deleitaban día sí, día también a todo aficionado al baloncesto. Eran uno de los equipos de moda en la NBA, el atractivo estilo de juego y el rebosante talento del que gozaba aquel plantel hacían de los Suns uno de los equipos más temibles de toda la liga.

Pero a decir verdad, mucho han cambiado las cosas hasta el día de hoy. Actualmente, la franquicia de Arizona se encuentra en una situación no menos que complicada, ya que a pesar de excusarse en un período de reconstrucción, en Phoenix ya no brilla el sol tanto como acostumbraba.



Tras 8 años dando espectáculo en 'El Valle del Sol', Steve Nash dejaba la franquicia. A pesar del duro mazazo que esto suponía, desde los despachos se confiaba en que hubiera 'vida después de Nash'. Tanto fue así, que poco tardaron en hacerse con los servicios del que consideraban uno de sus discípulos más aventajados, que no es otro que Goran Dragic, a quien se le presentaba una dura papeleta, pero que visto lo visto anteriormente, podía solventar. A la llegada del esloveno se le sumaba la de Scola, quien prometía formar una pareja más que interesante con Marcin Gortat, consagrado como uno de los pilares del proyecto.

Pero todas las miradas se centraban en Michael Beasley, a quien se le presentaba una inmejorable oportunidad para demostrar todo lo que en su día se esperaba de él. Uno de los jugadores más talentosos y aptos físicamente para triunfar en la mejor liga de baloncesto del mundo, pero que a causa de su mala cabeza le había convertido en una 'eterna promesa' con la cual todos nos mostrábamos expectantes. Así pues, si a esto le añadíamos las incorporaciones de jugadores jóvenes de la talla de Markieff Morris, Wesley Johnson y Kendall Marshall, los Suns se presentaban de cara a la temporada 2012/13 prometiendo dar guerra y espectáculo en el Oeste.

Finalmente, ni lo uno ni lo otro. Aunque cueste decirlo, todo lo que podía salir mal, salió mal. A poco de llegar al ecuador de la temporada, los Suns se habían convertido en un equipo sin identidad, encomendados a prácticamente arrastrarse por el resto de pabellones salvo algún momento de lucidez. Marcin Gortat no tardó demasiado en borrarse del equipo pidiendo el traspaso, Luis Scola no era el que maravillaba en Houston, Goran Dragic no parecía tener un rol definido dentro del equipo, Shannon Brown no se había asentado como debería y ante todo, Michael Beasley no cuajaba. En medio de todo este esperpento se encontraba Jared Dudley, quien a pesar de no estar registrando sus mejores números, sí daba la cara en todo momento a base de casta y orgullo, por muy peliaguda que se presentara la situación.



Ante los malos resultados, Alvin Gentry fue despedido a mediados de enero, siendo sustituido por Lindsey Hunter, quien como entrenador interino se hacía cargo del equipo. Con Hunter a los mandos, la franquicia daba destellos de mejoría durante los primeros partidos, Michael Beasley aparecía con más frecuencia y los siempre cumplidores gemelos Morris daban el callo. Pero poco tardaron en volver a las andadas. El calificativo de 'banda' podíamos adjuntárselo a los de Arizona sin ningún problema, se lo habían ganado a pulso.

Independientemente de las esperanzas puestas en este grupo al comienzo de la campaña, los Suns se habían encomendado desde los primeros compases de la misma al pozo de la clasificación. Con la única motivación de poder conseguir una buena posición en el Draft, los Phoenix Suns acababan la temporada finalmente con un pobre balance de 25 victorias y 57 derrotas, siendo así el peor equipo de la Conferencia Oeste.

La pobre temporada era merecedora de una reacción propia al problema que se presentaba, por lo que desde los despachos se pusieron manos a la obra. Ryan McDonough se erigió como nuevo General Manager de la franquicia, y con ello, el comienzo de la búsqueda de un nuevo técnico. Fue cuando la retahíla de nombres no parecía tener fin, cuando se hizo oficial la incorporación de Jeff Hornacek como 'head coach' de Phoenix. Adquisición que daba un brote de esperanza e ilusión de la que carecen a día de hoy en Arizona.

Un Hornacek, que en unas declaraciones respecto al Draft, dejaba claro no sólo la filosofía del equipo, sino el tipo de jugadores que quiere que lo integren.

“Buscamos jugadores que jueguen duro y en equipo. Queremos gente que se preocupe por sus compañeros y busque el pase extra cuando haga falta. Es básicamente una combinación de muchas cosas, entre habilidades y cualidades físicas. Queremos jugadores que puedan hacer de todo y responder ante distintas situaciones. He visto a un buen grupo de jugadores que han venido aquí a competir. Saben que están luchando por un trabajo y no les importa acabar por los suelos o lanzarse a por un balón. Precisamente ese tipo de entrega y esfuerzo es lo que estamos buscando”.

La consigna esta clara, ahora 'sólo' hace falta que el proyecto se encauce por el camino correcto. Son muchas las preguntas por resolver, ¿cuál es la identidad de estos Suns?, ¿qué jugador se va a elegir en el próximo Draft?, ¿qué jugadores van a salir de la franquicia?, ¿a qué precio?...



Preguntas que sin lugar a dudas presentan a priori una difícil respuesta. Tanto el presente como el futuro se presentan inciertos y el 'Valle del Sol' no parece brillar como en antaño, pero con Jeff Hornacek a la cabeza, parece haber razones para creer en que se avecina un futuro mejor en Arizona.


Escrito por Nacho Juan Gracia (@NachoJuanRules). Gracias por la lectura.

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