GIRLS LOVE COLLEGE HOOPS

Esta vez las chicas no aman a Beyoncé (o sí) como diría la famosa canción de Drake (pedazo de canción, por cierto), si no que esta vez también aman al baloncesto universitario. Tampoco seamos sexistas, ya que no solamente las chicas aman el baloncesto universitario, también los chicos.



¿Una religión? ¿Se podría definir así el baloncesto universitario en Estados Unidos? Tal vez. ¿Por qué no? Debes animar a tu universidad por encima de todo (y no solo en baloncesto). No me voy a copiar, lo juro. Pero como decía Juan Vargas (persona la cual respeto por todos sus conocimientos) en un artículo que escribió hace un par de meses, si 20000 personas son capaces de llenar un estadio de la NCAA, para ver a chavales de 18 o 19 años jugando al baloncesto, algo bonito tendría que tener, y eso había que probarlo.

Otra cuestión. ¿Hice bien en probarlo?. ¡Hostias!. Eso sí que no lo voy a saber nunca porque tampoco es algo de lo que me vaya a arrepentir. Y de hecho puedo considerarme un aficionado más, porque me ‘mola’ esto, y me mola verlo.

Les voy a ser sincero, a mí me molaría bastante jugar, o al menos, estar donde están muchos de los jugadores de la liga universitaria por excelencia, la NCAA. Estar en el centro de todos los focos de Estados Unidos, con solamente 18 años, y todo el mundo comparándote con estrellas de la NBA cuando todo el mundo sabemos que no puedes llegar a esa altura, pero bueno, por estar en su pellejo que no falte.

Ahora me estoy acordando de Andrew Wiggins (no, tranquilos, no me voy a poner a ‘rajar’ de él como suelo hacer normalmente porque este artículo se no estaría yendo de las manos), cuando las ‘cheerleaders’ de Florida State intentaron básicamente comprar al jugador o mejor dicho a su reclutamiento, a base de ‘pechos’, y básicamente es eso. Lo dicho, Girls Love College Hoops.


Eso sí, si por algo tenemos que envidiar a esta organización es por la educación y la cantidad de recursos que les ofrece a sus jugadores aunque a muchos les importa más bien poco. Míticos los líos de OJ Mayo en USC Trojans, o también los bonachones de Harvard que copiaban en los exámenes (perdonen si estoy hablando de todo, menos de baloncesto). Pero esto también es lo que conlleva la liga universitaria de baloncesto que todos los que lo vemos, nos vuelve absolutamente locos. Te prende, y te arropa sin dejarte ir. Yo también amo al College Hoops.


Mucha gente (demasiada a veces) critica al baloncesto universitario cubriéndose en , ‘’Si la mayoría de los jugadores no son nadie, y no van a llegar a nada’’. Perdonen, pero que yo sepa el 80% de los jugadores que están hoy por hoy jugando en la NBA han pasado por respectivas universidades- Vamos de ventajistas, con jugadores como Damian Lillard, cuando algunos (cual servidor) llevábamos 4 años disfrutándole en Weber State. Bueno no, miento. No llevo 4 años siguiendo la NCAA, pero sí un par de ellos. 

Para no irnos demasiado lejos ni meternos en berenjenales que tal vez, hoy, ni nos vaya ni nos venga, paso a hablarles (hoy va todo de experiencias, y de cosas que uno va pensando con el paso del tiempo, corto tiempo por cierto) de este Madness el cual he vivido con una intensidad máxima. Recuerdo que el 1 de Marzo me desperté y ¡joder!, me sorprendió que estaba nevando en mi pueblo. ¿Nevando en Marzo? Tenía un motivo más para quedarme encerrado en mi casa. ¿Cómo te ibas a quedar toda la tarde y toda la noche encerrado en casa en vacaciones? Simplemente, College Hoops.

Ojeras día sí y día también debido a que solamente, entre partidos y partidos, podría dormir unas cuantas horas. Muchísimo, merecía muchísimo la pena. Cuando los primeros días Florida Gulf Coast se cargaba a uno de los mejores equipos de la temporada como eran los Hoyas de Georgetown. Cuando también, Harvard después de estar desde el 1946 sin aparecer en ningún Madness, había ganado a otro equipazo como eran los Lobos de New Mexico State que venía como uno de los grandes tapados y con posibilidades de llegar lejos en el Madness.

La segunda gran noche fue cuando empezó un Gonzaga v Southern, y poco después vinieron mis amigos a preguntarme que si salía esta noche, y les respondí que no porque jugaba Gonzaga. Que cara se les tuvo que quedar… (risas). Aún así mereció la pena, pocas noches de disfrute igual me he dado cuando el boricua Derick Beltran y Malcom Miller estuvieron a menos de un pelo de eliminar al Seed #1 más polémico de los últimos tiempos.
¿Y cuando Trey Burke metió ese triplazo para llevar a Michigan a la prórroga ante Kansas? Esa noche fue demasiado espectacular, y podría ser incluso el mejor partido del año. Menuda exhibición se metió el amigo Mitch McGary en ese partido y todo siendo Freshman. Y así, yo creo que podríamos malgastar, o no, todo el tiempo del mundo y que en época de exámenes como estamos vale su peso en oro.

Si no lo habéis probado, ¿a qué esperáis? College Hoops.

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