One game, one love

Personalmente, a mí al pensar en Kevin Durant se me viene directamente a la cabeza una oración: él ama el juego. Ama el baloncesto, esa es la gran diferencia que tiene con los demás jugadores. Ahora mismo os estaréis preguntando: "¿pero qué dice este? ¿Es que a los demás jugadores no les gusta en baloncesto?" Claro que sí, pero no me cabe ninguna duda de que ninguno lo hace como KD.

Imagen de la marca deportiva más importante del mundo, 3 veces máximo anotador de la NBA, 4 veces All-Star, 1 final NBA jugada y, aunque ningún premio se lo reconozca, uno de los mejores jugadores del mundo. Y no olvidemos un dato: aún tiene 25 años y tiempo, ganas y actitud por delante para conseguir lo que se proponga. "Estoy cansado de ser segundo" apuntaba este verano, y razón no le falta, pues, a pesar de su enorme talento, LeBron James sigue por delante suya. Y yo me pregunto; ¿cuándo dejará este enorme jugón de ser el segundo?


Fue superado con creces hace dos años por el que, definitivamente, acabó coronándose como rey y la temporada pasada se vio demasiado sólo en los Playoffs, cayendo en semifinales de la conferencia oeste de manera contundente ante los Grizzlies (4-1), pero él sigue, sin rendirse y, lo mejor de todo, más fuerte, más rápido y mejor (como dice aquella famosa canción de Kanye West). Es de esos jugadores que, sin forzar demasiado y casi sin despeinarse te hacen 30 puntos. Penetra, tira, juega en el poste, rebotea, también asiste... Es puro AMOR, el baloncesto en estado puro. Pero, ¿qué es lo que le hace cada vez mejor?

Su humildad contrastada con sus ganas, su clase, el hecho de que sea amigo de su mayor rival y, sobre todo, su capacidad anotadora no enamoran a todos, pero a mí hay algo que me llama más la atención que todo esto, y es, como ya apunté anteriormente, el amor por el juego.

Todos los veranos sabemos de jugadores que entrenan con Hakeem Olajuwon los movimientos en el poste, que van a ligas de verano de streetball o que se matan a trabajar en gimnasios, pues bien, el bueno de Kevin, excepto entrenar con Olajuwon lo hace todo. Le hemos visto entrenar con su mayor rival (pero también amigo) LeBron, pero, sobre todo, lo más importante de todo, se sabe que le encanta jugar en las canchas de asfalto. Drew League y Goodman League son las ligas que suele frecuentar el de Washington. Mítica fue aquella famosa actuación de Durantula en legendario Rucker Park en la que anotó 66 puntos. ¿Quién dijo que el baloncesto callejero no fuera serio? Su filosofía se puede resumir en una frase célebre del mismo: "Tirar hasta que se te caigan los brazos".



En este documental podréis observar que no me equivoco en apuntar que ama el juego más que ningún otro:
Yo, sin ninguna duda, pongo, a día de hoy, la mano en el fuego afirmando que algún día no muy lejano conseguirá su primer anillo. Todo por una gran cosa que marca la diferencia: el amor. ¡Gracias por dedicarme un momento!  

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