Distintas maneras de entender el triunfo

El Real Madrid ha comenzado la final de la Liga Endesa con una derrota que deja un sabor amargo. El juego no fue tan veloz como acostumbra y algunos ya dudan del cansancio (tanto físico como mental) de los chicos de Laso.

¿Puede haber un inicio de temporada más prometedor? Con 28 victorias consecutivas rompían su propio récord histórico de 27. Con su juego enamoraban no sólo en España, sino en toda Europa. Todos funcionaban a la perfección con Sergio Rodríguez y Rudy Fernández como líderes. Que el canario se llevase el premio al MVP de la Euroliga y al más espectacular de la Liga Endesa no fue fruto de la casualidad; se ha convertido en todo un game-changer mágico que se ha ganado el amor de -casi- todos.

Finalizar con 32 victorias de 34 posibles la liga regular no es moco de pavo. El proyecto de Laso ha florecido al fin y han sido favoritísimos a todo durante gran parte del año. De una manera épica se llevaron la Copa del Rey; pues Sergio Llull anotó la canasta de la victoria tras un intento de remontada barcelonista que estuvo a punto de costarle el primer título del año a los de la capital. Pero la temporada no acababa ahí; aún quedaba la Final Four en la que partían con, a priori, más opciones que nadie. 

La victoria en semifinales fue tan dulce como honrosa, sus 100 puntos acabaron con los de Pascual, que no supieron frenar su lluvia de triples ni mucho menos seguir su ritmo anotador. Así en la final se encontraban con el Maccabi de Tel Aviv, que tuvo en sus manos la victoria con un triple de Rice que finalmente no entró. La prórroga sería otra historia. El base norteamericano realizó una actuación memorable y la defensa de los de Blatt secó al Real Madrid. Los israelitas se alzaban con la Euroliga, dejando en nuestra retina un encuentro que podríamos comparar con una historia bíblica; la de David contra Goliat.







Las caras de los jugadores hablaban por sí mismas. Ver a un jugador tan emblemático para el madridismo como es Felipe Reyes de capa caída podía resumir la situación. El todopoderoso conjunto blanco llegó a la final como una moto, para recibir un palo enorme que, actualmente, todavía les causa daño. Tal derrota les ha dejado tocados en lo anímico y el paso de la temporada les ha acarreado un cansancio físico que hoy acusan. Ya el Unicaja estuvo a un paso de dejarles fuera en los Playoffs y hoy el Barcelona tendrá la oportunidad de poner el 2-0 a su favor en la gran final.

En cambio, cruzando el Océano Atlántico tenemos a los Spurs. Su quinto anillo les ha llegado tras una final en la que han dominado a unos Heat en los que LeBron James no ha bastado para ganar el campeonato. Sus cuatro victorias en las finales han sido por 15 o más puntos y todo el conjunto tejano ha remado en la misma dirección marcada por Gregg Popovich, haciendo del baloncesto algo más colectivo de lo que nunca fue.

San Antonio ha acabado la temporada regular con 62 victorias de 82 posibles y, sin embargo, a pesar de que sus 3 estrellas sobrepasen los 30 años, el cansancio no les ha afectado, pues ninguno de ellos 3 ha jugado más de 30 minutos por partido. El tener un bloque sólido y completo ayuda a ello, pero, ¿es que el Real Madrid no lo tiene? Si no funcionan Rudy y/o el Chacho, están Carroll, Bourousis, Mirotic, Llull, Reyes, Darden...





Por otra parte, es necesario apuntar un dato; y es que los Spurs ante los 3 grandes contenders no tienen un balance demasiado positivo en la temporada que llega desde octubre a abril. Ante los Pacers y Heat el resultado es el mismo; 1-1, mientras que enfrentándose a los Thunder el récord es de 0-4 para los de Oklahoma, lo cual refleja la poca o nula intención de San Antonio por forzar ante grandes rivales sin tener nada en juego. El resultado les da la razón, han sido primeros en su conferencia y, posteriormente, se han llevado el Larry O'Brien.

Si comenzaban las finales con aparente superioridad (pues, cambiando la tónica del pasado año, los expertos les daban cierto favoritismo) no se dejarían llevar por este. Comenzaron ganando el partido que pasará a la historia como "el de los calambres". El segundo fue distinto, pues LeBron reinó y empató la serie. Entonces fue cuando llegó el gran golpe de los de El Álamo. 3 victorias seguidas y el preciado dorado les llegaba a las manos. Justicia divina para el equipo más regular de todo el año.


Entonces queda patente que hay otra manera de ganar. El dominio completo no es necesario, mientras que saber estar y reaccionar en los momentos clave puede tener su recompensa. Quizás sea el problema del Madrid. Hoy se ven con las piernas cargadas, con unas finales en juego y más de 50 partidos a sus espaldas. El hecho de ir a por todos los récords y tratar de ser los primeros en la clasificación les ha castigado. Pablo Laso no ha sabido darle un respiro a sus jugadores, mientras que Gregg Popovich ha gestionado de manera sobresaliente tanto minutos como esfuerzos. El Madrid a por todas siempre y los Spurs apretando cuando deben. Distintas maneras de entender el triunfo.



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