La hipocresía de los Cavaliers



El día 8 de julio de 2010, la cadena de televisión norteamericana ESPN acaparaba toda la atención de los fans de la NBA. En un espacio que significaría el cambio de rumbo de toda una estrella del deporte. Dándose un baño mediático y montando todo un circo a su alrededor (quizá innecesario), LeBron James cerraba el telón; no más culebrón, Ohio tendría que despedir al que había sido su líder durante 7 años. Tras el ya famoso "me llevo mis talentos a South Beach", Florida lo acogía con los brazos abiertos. Con Wade y Bosh formaría un Big-Three soñado. No estaría sólo nunca más...o eso parecía.



"The decision"

Entonces, como si de un crimen se hubiera tratado, Cleveland se llenó de odio y lo dirigió hacia un hombre que les había dado más alegrías que disgustos. Durante ese verano el portal YouTube se llenaría de vídeos de gente quemando sus camisetas con el 23 de James en la espalda. Tachándole de traidor y demás lindezas le demostraban que lo dado por un equipo en el que la compañía era limitada no era suficiente. Esa agencia libre cambió su carrera de manera positiva en cuanto a éxito, pero todo lo contrario si hablamos de amor. Sus haters pasaron a ser millones en todo el mundo y entre ellos se encontraba el propietario de la franquicia que lo seleccionó en el Draft de 2003; Dan Gilbert. 

El dueño de los Cavaliers entonces, lleno de rabia, no dudó en colgar una especie de carta en la web de la franquicia en la que no dudaba en tildarle de "cobarde" . Gilbert también prometió a sus fans un título antes de que el auto-coronado Rey lo hiciera, lo cual no se ha cumplido. El millonario, además, culpó al jugador de "arruinar" a la franquicia con su marcha tras ganar su primer anillo en 2012 ante los Oklahoma City Thunder.

A base de picks altos en el Draft y con Kyrie Irving como líder, los Cavs trataban de volver a los Playoffs. El proyecto joven parecía, al comienzo de la pasada temporada, en su mejor momento. Si con jugadores como Irving, Waiters o Varejao no era suficiente, en enero del presente año llegaba a Ohio un jugador que no quería salir de Chicago, donde no sólo se encontraba desde hacia 10 años, sino que, además, tenía la posibilidad de ganar un anillo. Luol Deng se encontraba a gusto junto a Noah y Rose. Aquel hombre que movió tierra y aire para que el Quicken Loans Arena fuera tierra hostil para Bron, ¿pensó entonces en los fans de los Bulls o en el propio jugador? 

Situándonos ya en el presente, hoy, hace tan sólo unos minutos, se ha hecho oficial; LeBron James "vuelve a casa" (según sus propias palabras). Jugará para los Cleveland Cavaliers los próximos años. "Estoy preparado para aceptar el reto" ha dicho al vender la exclusiva a Sports Illustrated. El odio se vuelve amor. LeBron ha aprendido a ganar en Miami. LeBron tiene que enseñar a ganar en Cleveland. Un nuevo viejo hogar para la estrella que, posiblemente, vuelva a ser abucheado, pitado y silbado de una manera brutal en un pabellón, aunque esta vez será el AmericanAirlines Arena.
Así lo anuncia Sports Illustrated

Para que ambas partes llegaran a un acuerdo, Gilbert tuvo que disculparse ante James por lo escrito e incluso borrarlo de la web. Dando marcha atrás, el dueño de los Cavs anteponía el posible éxito de su franquicia a sus palabras. Criticar hasta la saciedad a un jugador y posteriormente adorarlo para que vuelva a ser de los tuyos...¿no es un tanto hipócrita todo esto? Si lo pensamos bien, la franquicia ha hecho, precisamente, lo que hizo la superestrella en aquel verano de 2010; buscar algo mejor para sí mismo.

Y es que el baloncesto profesional no es sino un negocio en el que cada equipo, cada jugador y cada entrenador busca su propio interés. El que más ofrezca o el que más prometa, teniendo en cuenta no sólo el dinero sino también la posibilidad de gloria. Espero que Gilbert haya aprendido de esta experiencia. Al fin y al cabo, ha salido ganando; ya tiene a un enorme jugador que sabe lo que es triunfar rodeado de talento. Cleveland vuelve al mapa.

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