Cuando el sueño llega a su fin y la oscuridad se cierne

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Bienvenidos al sueño del baloncesto español, bienvenidos a la época de oro para nuestro país, todo comienza cuando los llamados "Juniors de Oro" conquistan el Mundial Junior en 1999, jugadores de la talla de Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Raúl López, etc, a partir de ahí comenzó el ascenso del baloncesto español a nivel internacional. Tras ocho medallas desde 2003, tres de ellas de oro, el sueño del baloncesto patrio está ya a punto de que el sujeto se despierte tras un agradable descanso y vuelva a la realidad.

A partir del día 30 de Agosto, da comienzo en España el Campeonato del Mundo de Baloncesto que acogerá en distintas ciudades de nuestro territorio a las mejores selecciones del mundo. España, como siempre, se presenta como una de las candidatas. Los "gurús" periodísticos pintan una final Estados Unidos - España, como ya ocurriese en los Juegos Olímpicos, pero, eso dista bastante de la realidad. España tendrá que superar numerosos baches antes tan siquiera de pensar en la final. La baza a favor de España reside en su fuerza interior y su ambición de conquistar el oro. Pero lo importante de este Mundial, no será realmente el presente, es decir, en qué posición quedará la selección, las medallas, etc, sino, qué viene después. Son muchos años de grandes logros y no estamos aquí para cuestionarlos, lo que planteamos es lo que viene después de este Mundial, la oscuridad.

Esta sin duda, ha sido una generación excepcional, capaz de darnos grandes estrellas mundiales ya mencionadas anteriormente, pero lo más importante es los jugadores que vienen detrás. Jugadores que ya son habituales en la selección, Ricky Rubio, Rudy Fernández, Víctor Claver, jugadores de alto nivel que carecen de algo que sus predecesores tienen, liderazgo. 

El Eurobasket de 2013 fue una antesala de lo que vendrá después de este Mundial, con un torneo repleto de bajas, España no fue menos, Reyes, Gasol y Navarro no estuvieron y eso se notó. Marc Gasol fue el único líder del equipo dirigido por un entrenador de capacidades estrategas nulas, donde en sus tiempos muertos dirigían más sus jugadores que él mismo. Es cierto que en el pasado Eurobasket España acabó tercera pero tuvo que sufrir mucho para volver de Eslovenia con el bronce. Y es que cuando la bocina resuene, España dirá adiós a sus Juniors, despertándose así del sueño, regresando a la realidad anterior a estos, volviendo a la oscuridad. 

Las selecciones inferiores cosechan éxitos y existe mucha calidad gracias a los fantásticos entrenadores de los que disponen, pero todo cambia cuando pasan a ser profesionales. El paso de jugar por diversión a hacerlo por oficio, muchos son los que no consiguen dar el nivel que se espera o no les dejan, que suele ser lo más normal. Los clubes a los que pertenecen las jóvenes promesas no suelen dar muchas oportunidades (hablo de Liga Endesa) y acaban cediendo a los jóvenes para que "continúen su progresión", pocos o muy pocos acaban teniendo un papel importante más allá de su club.


La gestión de José Luis Sáez al frente de la FEB personalmente me parece nefasta, con el único objetivo de llenarse los bolsillos a costa del baloncesto, Sáez es una lacra para el baloncesto y la selección en especial. Un hombre que cesó a Pepu Hernández por conseguir una plata en un Eurobasket y posteriormente a Aíto García Reneses. El caso de Aíto dista mucho de los resultados, se le cesó por discrepancias con Sáez, sin duda, Aíto hubiera sido la mejor opción para llevar la selección, pero no era del gusto de Sáez. Ahora, al mando está Orenga, un títere a manos de Sáez, el cual cortará su cabeza si el oro no recae en la selección.


El sueño comienza a agonizar, se viene abajo, el sujeto se despierta entre la oscuridad de su habitación, todo se ha acabado, el sueño ha llegado a su fin.



 

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3 comentarios:

  1. Gran favor nos harian a los amantes del baloncesto que la FEB echara a Saez y mandara a Orenga casi al exilio, es una vergüenza de seleccionador

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    1. El problema es que a menos que lo dictamine un juez o algun ejecutivo por el estilo, Saéz no se moverá. Mucho dinero con el que poder seguir enriqueciendose

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  2. Yo no acabo de estar de acuerdo con el tinte melodramático y apocalíptico en cuanto al fin de la "generación dorada" se refiere. En ese aspecto, hablamos de un fin de ciclo que como todos vamos a tener que enfrentar con entereza por la dificultad que supone (y tiempo que puede requerir), pero no menos ilusión. Sigue siendo una asignatura pendiente, pero la aparición de jugadores empieza a brotar casi por mera supervivencia, ya que si bien es con cuentagotas, la complicada situación económica propicia la aparición de "fuentes" de talento joven abocadas a no hacer otra cosa sino crecer. Esto puede que a día de hoy se asemeje más a lo que quiero yo creer que a lo que sucede, pero confío en el paso adelante de entrenadores (Sito, Ponsarnau, Quim Costa, Alejandro Martínez, Pedro Martínez, ya ni hablo de Aíto...) que sacan partido de lo poco que hay, todos con circunstancias distintas pero con objetivos parejos en cuanto metas formativas que acaban convirtiéndose en competitivas (cuestión de tiempo, imagino). El camino es largo, pero aunque arduo es conocido.

    En términos administrativos (ya no sólo FEB, sino ACB) la postura sí que creo que se acerca a la oscuridad de la que impregnas el escrito. Más allá de la crisis, no se ha sabido aprovechar nuestra condición de mayor potencia continental para mantener una línea ascendente en lo económico, reduciéndose a 4-5 equipos los que pueden fardar de capacidad adquisitiva. Todo ello resulta en una división pronunciada de la parte alta y baja, pero como has dejado ver, ya no es cuestión de nivel sino de sobrevivir, porque son pocos los equipos que pagan al día o no cuentan con números negativos. El modelo se ha quedado anticuado y la ilusión es limitada, hasta el punto de tener que fijarnos en ligas en auge como la BBL alemana o resignarnos cuando nos enteramos que un jugador ha decidido desestimar la oferta de un equipo de una competición que aun siendo mucho mejor, no presenta la seguridad económica y las condiciones de otro mucho más bajo. Hay voluntad para el cambio, pero no decisión. El conflicto de intereses entre los grandes y los que mandan eclipsan a los de un pequeño al que se le ha permitido todo y más en los despachos para luego tener que cerrarle el grifo cuando más tienen el agua al cuello.

    En definitiva, puede que tengamos tiempos de penumbra en el horizonte, pero siempre que se reaccione y haya consenso para girar las tornas, habrá rayos de luz. Puede que eso implique caer primero (muy hondo, para nuestra desgracia), pero a veces es la única manera de que los del traje y la corbata se den cuenta de las cosas.

    A todo esto, muy buen artículo Sergio, enhorabuena.

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